
Versión en español
In August 1972, at an isolated naval base in Trelew, Argentina, military officers shook nineteen political prisoners out of their sleep in the middle of the night, lined them up against a wall and opened fire with lethal weapons. Sixteen died and three survived. This event came to be known as the Trelew Massacre.
Despite public outcry, the victims’ families were prevented from obtaining information and justice by the existing and successive authoritarian regimes. It was not until 2012, three decades after Argentina’s return to democracy, that most of the officers responsible for the massacre were prosecuted and found guilty in Argentine courts. One—Roberto Guillermo Bravo— moved to the United States in 1973, where he evaded justice until CJA’s clients sued him in 2020. In July 2022, a Florida jury found him liable for extrajudicial killing, attempted extrajudicial killing, and torture in the Trelew Massacre.
In May 1972, the Argentine military junta led by General Lanusse began relocating political prisoners to holding facilities far from their lawyers, families, and communities to further isolate them. In the events leading up to the Trelew Massacre, dozens of prisoners were moved from Buenos Aires and other urban centers in the north of the country to the southern province of Chubut, in the Patagonia region. Separated from families and lawyers by over a thousand miles, a group of political prisoners attempted an ill-fated prison escape. Of the twenty-five individuals who attempted to flee, nineteen were recaptured at the nearby airport. This group of young men and women was transported to Almirante Zar Naval Base, where they were interrogated, degraded, and tortured.
A week later, in the early hours of August 22, 1972, four Argentine naval officers, including Ensign Roberto Guillermo Bravo, woke the prisoners, ordered them to exit their cells, and lined them up against a wall in the hallway. The officers then opened fire on the group, shooting indiscriminately.
The official story was that this was another failed escape attempt. But the three severely injured survivors, María Antonia Berger, René Haidar, and Alberto Camps, told a different story and tried to let the country know that what had taken place in Trelew was a massacre.
In the years that followed, the three surviving victims were either murdered or disappeared. Relatives of those killed and their lawyers faced extreme persecution to keep them quiet and prevent them from seeking accountability. Despite the public outcry following the Trelew Massacre, it was decades before any of the participating officers were held accountable.
In 2012, three of the Trelew Massacre’s perpetrators, who were in Argentina, were convicted. Argentinean courts found the Trelew Massacre had been a crime against humanity, committed in the context of widespread and systematic persecution of General Lanusse’s dictatorship’s political opponents.
On July 1, 2022, a Florida jury found Bravo responsible for the extrajudicial killing of Eduardo Cappello, Rubén Bonet, and Ana María Villarreal de Santucho, and for the attempted extrajudicial killing and torture of Alberto Camps. The jury awarded $24.25 million in damages, including $12 million in punitive damages, to our clients, represented by CJA, Keker, Van Nest & Peters, and Markus/Moss, PLLC, in collaboration with the Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS, Center of Legal and Social Studies).
After the trial, Bravo moved to overturn the jury verdict, arguing that the plaintiffs’ claims were time-barred. While the District Court denied his motion in substantial part and concluded that extraordinary circumstances—including the plaintiffs’ fear of reprisal under successive Argentine military regimes, the difficulty of locating Bravo in the United States, and their inability to obtain crucial evidence until the conclusion of the related Argentine criminal prosecution in October 2012—tolled the limitations period for three of the four plaintiffs, Bravo appealed the ruling to the U.S. Court of Appeals for the Eleventh Circuit.
On June 23, 2025, the Eleventh Circuit remanded the case back to the District Court for additional fact-finding. The case has now returned to the District Court for the Southern District of Florida, and the parties have submitted their briefs. The District Court’s ruling is pending.
Argentina is still seeking Bravo’s extradition to face a criminal trial there. Although the Southern District of Florida has denied two successive extradition requests, on June 19, 2025, a federal judge in Chubut, Argentina, signed a third extradition request—invoking the U.S. jury verdict as a changed circumstance supporting Bravo’s surrender to Argentina to be tried there for crimes against humanity.
More than five decades after the Trelew Massacre, the survivors’ families continue to fight for accountability—through both the U.S. civil case and the criminal courts in Argentina. CJA stands with them because impunity for atrocity crimes anywhere undermines the rule of law everywhere.
Versión en español
En agosto de 1972, en una aislada base naval ubicada en Trelew, Argentina, oficiales militares abruptamente levantaron a diecinueve presos políticos en medio de la noche, los hicieron pararse en fila contra una pared para después abrir fuego con armas letales. Dieciséis murieron y sólo tres sobrevivieron. Este evento se conoció como la Masacre de Trelew.
A pesar del clamor público, los familiares de las víctimas se vieron impedidos de obtener información y justicia por los regímenes autoritarios existentes y sucesivos. No fue hasta 2012, tres décadas después del regreso de Argentina a la democracia, que la mayoría de los oficiales responsables de la masacre fueron procesados y declarados culpables en los tribunales argentinos. Uno de ellos -Roberto Guillermo Bravo—se trasladó a Estados Unidos en 1973, donde evadió la justicia hasta que los clientes de CJA presentaron una demanda contra él en 2020. En julio de 2022, un jurado de Florida lo declaró responsable de ejecución extrajudicial, intento de ejecución extrajudicial y tortura en la Masacre de Trelew.
En mayo de 1972, el régimen argentino empezó a reubicar a personas que estaban presas por razones políticas a prisiones y penales alejados de sus representantes legales, familias y comunidades para aislarles aún más. En los hechos anteriores a la Masacre, decenas de personas detenidas por motivos políticos fueron trasladadas desde Buenos Aires y otros núcleos urbanos del norte del país hacia la provincia de Chubut, en el sur de Argentina, en la región de la Patagonia. Al estar a más de dos mil kilómetros de sus familias y representantes legales, un grupo de presas políticas y presos políticos intentó una fuga de la prisión, pero sin éxito. De las veinticinco personas que huyeron del centro de detención, diecinueve fueron capturadas en el aeropuerto cercano de Trelew. Se trasladó a ese grupo de hombres y mujeres jóvenes a la Base Naval Almirante Zar, donde se enfrentaron a interrogatorios y sufrieron tratos degradantes y torturas.
Una semana después, en la madrugada del 22 de agosto de 1972, cuatro oficiales navales argentinos, entre ellos el Teniente de Corbeta Roberto Guillermo Bravo, despertaron a las presas y presos, les ordenaron salir de sus celdas y pararse en fila contra una pared en el pasillo. Luego, abrieron fuego en contra del grupo con armas letales, disparando indiscriminadamente.
La versión oficial manejada por el ejército fue que los hechos ocurrieron como respuesta ante un intento de fuga fallido. Sin embargo, los tres sobrevivientes, quienes sufrieron graves heridas, María Antonia Berger, René Haidar y Alberto Camps, contaron una historia diferente e informaron al país que lo ocurrido en Trelew había sido una masacre.
En los años siguientes, las tres víctimas sobrevivientes fueron asesinadas o desaparecidas. Los familiares de las víctimas y sus representantes legales enfrentaron persecución con la finalidad de mantener el silencio y para evitar que buscaran justicia y rendición de cuentas. A pesar de las protestas seguidas de la Masacre de Trelew, pasaron décadas antes de que alguno de los oficiales del ejército rindiera cuentas de sus actos ante los tribunales.
En 2012, tres de los responsables de la Masacre de Trelew, que se encontraban en Argentina, fueron condenados. Los tribunales argentinos determinaron que la Masacre de Trelew había sido un crimen de lesa humanidad, cometido en el contexto de una persecución generalizada y sistemática de los opositores políticos de la dictadura del General Lanusse.
El 1ro de julio de 2022, un jurado de Florida (EE.UU.) declaró a Bravo responsable de la ejecución extrajudicial de Eduardo Cappello, Rubén Bonet y Ana María Villarreal de Santucho, y del intento de ejecución extrajudicial y tortura de Alberto Camps. El jurado otorgó 24,25 millones de dólares en daños y perjuicios, incluidos 12 millones de dólares en daños punitivos, a nuestros clientes, cuyos representantes legales son CJA, y los estudios jurídicos de Keker, Van Nest & Peters y Markus/Moss, PLLC, en colaboración con el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS).
Después del juicio, Bravo solicitó revocar el veredicto del jurado, alegando que las demandas de los demandantes estaban prescritas. Si bien el Tribunal de Distrito denegó su moción en gran medida y concluyó que circunstancias extraordinarias —incluido el temor de los demandantes a represalias bajo los sucesivos regímenes militares argentinos, la dificultad para localizar a Bravo en Estados Unidos, y su imposibilidad de obtener pruebas cruciales hasta la conclusión del juicio penal argentino relacionado en octubre de 2012— suspendieron el plazo de prescripción para tres de los cuatro demandantes, Bravo apeló esta decisión ante el Tribunal de Apelaciones del Undécimo Circuito de los Estados Unidos.
El 23 de junio de 2025, el Undécimo Circuito remitió el caso nuevamente al Tribunal de Distrito para determinaciones adicionales de hecho. El caso ha regresado ahora al Tribunal de Distrito del Distrito Sur de Florida y las partes han presentado sus escritos. La decisión del Tribunal de Distrito está pendiente.
Argentina sigue solicitando la extradición de Bravo para que enfrente un juicio penal allí. Aunque el Distrito Sur de Florida ha denegado dos solicitudes de extradición sucesivas, el 19 de junio de 2025, un juez federal en Chubut, Argentina, firmó una tercera solicitud de extradición —invocando el veredicto del jurado estadounidense como una circunstancia nueva que respalda la entrega de Bravo a Argentina para ser juzgado allí por crímenes de lesa humanidad.
A más de cinco décadas de la Masacre de Trelew, las familias de las víctimas y sobrevivientes continúan su lucha por la plena rendición de cuentas: en los tribunales civiles de Estados Unidos, en los tribunales penales de Argentina y por toda vía legal disponible. CJA las acompaña en esa lucha, convencida de que la impunidad frente a crímenes atroces, en cualquier lugar, debilita el Estado de derecho en todas partes.